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Crisis en la Fórmula 1 analizada por el CEO de McLaren y por especialistas del mundo automotor

Crisis en la Fórmula 1 analizada por el CEO de McLaren y por especialistas del mundo automotor

El cambio generacional pone en riesgo a la Fórmula uno (y al automovilismo deportivo en general tal como lo conocemos hoy…

El dueño de McLaren Zak Brown piensa que bajo los cimientos de la Fórmula 1 hay una bomba del tiempo en marcha que urge detener y desactivar.

Los síntomas son claros. Dos divisiones o niveles claros de competitividad entre los equipos. Algunos de estos equipos en bancarrota, salvados in extremis por inversores nuevos –Sauber y Racing Point–, un equipo histórico y de gran palmarés atrapado en una ciénaga pantanosa –Williams– y otros que no tienen los medios financieros –y por tanto técnicos y humanos– para presentar batalla por la cabeza. Y una de sus máximas estrellas que se toma un año sabático porque no tiene lugar desarrollar su talento; obviamente, Zak piensa en ‘su’ Fernando Alonso, pero también de Esteban Ocon.
Brown no quisiera que el sistema colapsara, pero admite que quizás ésta sea la única solución para reencarnarse en una nueva oportunidad para reconstruirse sobre unas bases más sanas. En lugar de reparar, derribar para volver a sentar nueva y mejor base, más sana.
¿Pero cúales son esas? El aficionado teme que se vaya a una electrificación. Lo cierto es que el tipo de motorizaciones actuales tiene poco que ver con el camino que –por convencimiento o por obligación– encara la industria. Son muchas las voces del mundillo que hablan de electrificación como un paso si no inmediato, sí tan ineludible como próximo. Y está claro que si emprenden este camino, la F1 no les ofrece el retorno que desean y necesitan.
Por eso, pese a los esfuerzos de la FIA y de Liberty Media por atraer a grandes marcas –han conversado con más de una docena de ellas– no han conseguido las adhesiones que necesitan. Ni una sola. Por eso no hay no ya motoristas nuevos, sino equipos nuevos. Tienen dificultades para conservar los circuitos tradicionales y deben buscar acomodo en lugares exóticos que buscan lavar imagen o presentarse al mundo a través de la F1.

Por su parte el periodista especializado español Jaime Alguersuari Sr. hace un par de semanas en Mallorca, precisamente hablaba de eso…. pero colocando el contexto en un campo más abierto, mucho más amplio.
El diagnóstico de Jaime es aún más dramático pero real….. Para él, el problema está en el cambio de gustos, objetivos y aficiones de los jóvenes. Es inútil ofrecer un producto si no hay clientes potenciales.
Los grandes fabricantes de automóviles lo saben bien. Hace años que han detectado que el disponer de automóvil propio ha dejado de ser un objetivo, una necesidad, una obsesión, para los jóvenes. Y la llegada del vehículo compartido supondrá un cambio radical no ya en la tecnología, sino en el modelo de negocio y posiblemente la amplitud del mismo. Y además la presencia ya muy próxima de los niveles de automatismo en la conducción 2 y 3 tampoco parece compatible con las carreras
Jaime, como fundador y exeditor de revistas como Solo Moto o Solo Auto ha vivido la llamada crisis del papel. Las revistas pierden fuerza, lectores y cifra de negocio por culpa de Internet, pero hasta la fecha pocos saben o pueden sacar jugo de esto y estos cambios se están dando en todos los aspectos de la vida …incluso en las competencias automovilísticas..
Los jóvenes ya no querrán ver carreras, sino jugar a las carreras. El mundo virtual cambia por completo la percepción. Lo estamos viviendo casi sin darnos cuenta y nos estamos sumergiendo en él. La FIA y los equipos de F1 lo saben. Y por eso intentan hacerse un camino en este campo, en unos casos porque saben que es un negocio en el que quieren su parte de pastel y en otra por la esperanza de que a través de los videojuegos pueden llegar nuevos aficionados… como están llegando nuevos pilotos. Recordemos al argentino Agustín Canapino, el español Lucas Ordóñez, etc
Precisamente el pasado fin de semana la FIA celebró en París el Manufacturer Series FIA GT Championship y cada vez hay más campeonatos organizados por federaciones o promotores de categorías. A algunos jugadores les gustan sólo los videojuegos, a otros les apasionaría el automovilismo real, pero no tienen los medios necesarios siquiera para iniciarse. Una temporada de kart de un niño de 12 años puede costar más de 40.000 euros. ¡Inaccesible!

Son millones de jugadores jugando en línea, pero también de aficionados que siguen la retransmisión de estas competiciones por streaming. Y es tan apasionante que Max Verstappen aseguró que este invierno había pasado noches en blanco ante la consola. Y los desafíos entre pilotos reales y virtuales comienzan a ser un atractivo indiscutible.

 

Virtual
Bernie Ecclestone descuidó –en realidad despreció o ninguneó– a las redes sociales. Liberty sabe que son imprescindibles. Y tiene que resolver el lío del pay per wiew, que resta audiencia. Y también mejorar el espectáculo en pista.
Volviendo a Zak Brown, (sin duda sabe muy bien de lo que habla con sus intereses en McLaren o su hobby de escudería de Resistencia United Autosports que participa en el WEC) pese a haber creado el mayor imperio informatico de las carreras, que apuesta también por las competiciones virtuales dice que necesita la base, la salsa, en la que sostenerlo: las competiciones reales. Por eso avisa sobre el abismo que se abre ante los pies de la F1…. La categoría tiene ahora unos pies de barro que comienzan a dar síntomas de resquebrajarse. Ha hecho encuestas propias y por eso “veo síntomas similares a los que llevaron a Lehman Brothers a la quiebra”. En aquella crisis financiera cayeron muchos bancos pequeños. En la del automovilismo han caído muchas categorías y otras tienen serias dificultades.
Y no debe caer en saco roto la amenaza de Red Bull de dejar la F1 en 2021 si no hay solución. La firma sabe que sus otros eventos de deporte-riesgo o conciertos tienen gran predicamento entre los jóvenes y le dan la notoriedad que busca a un precio razonable. Para ellos, abandonar la F1 no sería un drama.
Creo que en el paddock todos están más o menos de acuerdo. A menos los que manejan el dinero y entienden de marketing. Pero parece que existe una especie de negación de la evidencia. Incluso en ocasiones estamos ante una situación en la que o nos salvamos todos o morimos juntos. Es cierto, de vez en cuando se oyen avisos, pero algunas veces están más enfocados a solventar un problema particular que a preconizar una solución global.
Todo ello hace que tenga un interés especial en el próximo anuncio que Liberty y FIA deben hacer el día 26 de marzo, antes de Baréin. Para saber si el camino que tiene la F1 apunta a futuro o tiene fecha de caducidad.
Panorama negro, sí, pero no es negando la evidencia o practicando la táctica de la avestruz –esconder la cabeza para no ver el peligro que acecha– como se solucionan los temas.

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