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Juan Manuel Fangio ya descansa en su propio Museo

Juan Manuel Fangio ya descansa en su propio Museo

Los números de Juan Manuel Fangio hablan por sí solos y ayudan a darse una idea de por qué el balcarceño es considerados uno de los más grandes pilotos de la historia, el primero en el podio imaginario que esbozó en la noche del martes Sir Jackie Stewart, tricampeón mundial de la Fórmula 1 en 1969, 1971 y 1973, y que completan el piloto británico James Clark, ganador de dos campeonatos mundiales en 1963 y 1965, y el francés Alan Prost, quien obtuvo cuatro campeonatos mundiales en 1985, 1986, 1989 y 1993 y es también considerado por muchos uno de los más exitosos pilotos de todos tiempos. Fangio, quien ganó su primer campeonato el 28 de octubre de 1951 -por estos días se cumplieron 70 años de aquella gesta que coronó en el circuito de Pedralbes, España, a bordo de un Alfa Romeo 159-, obtuvo cinco campeonatos mundiales; y fue dos veces subcampeón; ganó 24 carreras en 51 grandes premios; logró 29 pole positions; se subió 35 veces al podio; consiguió 23 récords de vueltas; lideró 1347 vueltas y obtuvo otros 16 triunfos en Grandes Premios fuera del campeonato de la Fórmula 1.

 

Los restos de Fangio en su propio Museo.

Los números son contundentes y explican sólo en parte el amor que el mundo del automovilismo le sigue tributando 26 años después de su muerte, ocurrida el 17 de julio de 1995, en Buenos Aires, a los 84 años; y el acompañamiento masivo que tuvo, en una extensa caravana, el traslado de sus restos, desde el Cementerio de Balcarce al mausoleo dentro del Museo Fangio. El resto es el hombre y, desde ya, el mito que se fue construyendo a partir de sus hazañas.

Cerca de las 10 de la mañana, los restos de Fangio fueron trasladados desde el cementerio de Barlcarce hasta el Museo, donde en presencia de sus tres hijos -reconocidos post mortem- y tantísimas figuras del automovilismo nacional. La caravana, que pasó por distintos puntos emblemáticos de la vida del piloto, fue saludada con aplausos y banderas argentinas por vecinos y vecinas de la ciudad, que esperaron su paso en las puertas de sus casas.

 

 

Los restos de Fangio son retirados del cementerio de Balcarce.

Escoltado por una Guardia de Honor del regimiento de Granaderos y del regimiento de Patricios, el féretro de Fangio, cubierto en su totalidad por una bandera argentina, fue colocado en el hall central del Museo, ubicado frente a la Plata Libertad, donde centenares de personas pudieron ver las acciones desde unas pantallas gigantes. Allí recibió Fangio una oración de reponso y otra emotiva despedida del triple campeón mundial de automovilismo, Jackie Stewart. «Les aseguro que este es un día muy emotivo para mí. Quería estar acá, acompañando a Juan, a quien admiré desde chico y tuve la suerte de ser luego su amigo. Fangio un hombre maravilloso, y eso quedó demostrado por todo es cariño que le brindaron en su camino a este museo, que es además su casa», comentó el escocés.

Junto a Stewart, el casildense y constructor de autos súper deportivos Horacio Pagani, los hijos y familiares del quíntuple campeón, se sumó en la jornada el constructor de motores rafaelino Oreste Berta, reconocido proveedor de motores para varias categorías del automovilismo nacional e internacional y quien fuera director técnico de la histórica Misión Argentina en las 84 horas de Nürburgring con los Torino, una competencia que pasó a ser recordada por sus extremas dificultades y que tuvo nada menos que a Fangio como director deportivo del equipo argentino.

Justamente, uno de esos míticos Torinos 380W participó del desfile de autos en el trazado de 4.592 metros metros del autódromo de Balcarce, que también lleva el nombre del hijo pródigo de la ciudad, Juan Manuel Fangio. Otros fueron el Chevrolet TC Coupé 39 (6 cilindros en línea y 180 caballos de fuerza), vehículo con el que Fangio ganó tres competencias en Argentina entre los años 1947 y 1949, antes de desembarcar en Europa; el Ford V8 del ‘36, con el que debutó en el automovilismo en 1938; un Maserati 450S (400 caballos de fuerza y velocidades por encima de los 300 kilómetros por hora), auto con el que realizó tres competencias clásicas de resistencia en 1957: los 1000 km de Buenos Aires junto a Stirling Moss; las 12 Horas de Sebring, donde ganó junto a Jean Behra; y los 1000 km de Nürburgring.

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